jueves, 22 de marzo de 2012

Manifestaciones


Supongamos que estamos en una clase junto a otras 30 personas, y el profesor de turno nos pone un problema que debemos resolver. Lo primero que deberíamos hacer sería leer el problema e intentar comprenderlo. Luego pasaríamos a intentar desarrollar la solución, basándonos en los conocimientos previos que pudiéramos tener sobre el tema, buscando ayuda en los libros, internet, en los compañeros e incluso en el mismo profesor.

Si el problema fuera realmente muy complicado, tan complicado que ni el mismo profesor supiera la respuesta (ha pasado), sería difícil encontrar una solución óptima por nosotros mismos. No obstante, entre todos se podrían realizar una serie de debates y argumentaciones para obtener una respuesta lo más plausible posible. Quizás el resultado final no sería perfecto, pero sería la mejor solución posible al problema.

Este planteamiento, esta manera de enfrentarse a un problema es, en principio, lo que hace o debería hacer todo el mundo. Si tenemos un problema, debemos enfrentarnos a el, intentar comprenderlo mejor, buscar soluciones por nosotros mismos o con la ayuda de otros medios. Sólo así sacaremos algo en claro.

Pero no todo es tan evidente, porque muchas personas, cuando tienen un problema, optan por manifestarse, por hacer huelgas y "vagas". Si volvemos al ejemplo del problema en la clase, una persona que opta por la manifestación actúa del siguiente modo:

Lee el problema, o no, comprende el problema, o no, y después de ese duro trabajo, decide que, o bien no sabe la respuesta, o no tiene ganas de buscarla. Entonces esa persona se cruza de brazos y se pasa el resto del día chillándole al profesor "que tiene que cambiar o quitar el problema", porque no puede solucionarlo. Si los otros 30 alumnos hacen lo mismo, al final, el profesor, con tal de no escucharlos, les dará la respuesta. Eso, o los suspenderá, que es lo más probable.

¿Tienes un problema terrible con el mundo y tu única solución es salir a la calle a quejarte? ¿esperas que todo el mundo reaccione y te ofrezca una solución porque estás sentado en una plaza pública sin hacer nada? ¿crees que obtendrás una respuesta por chillar, insultar y destrozar cosas en la calle junto a otros miles de ciudadanos?

¿Realmente valen para algo las manifestaciones?

Ya que lo pregunto, creo que si. Las manifestaciones valen para crispar el ambiente, para tensar las cuerdas y poner a prueba la paciencia de los demás. Cuán facil es quejarse... pero qué difícil es pensar y obtener respuestas. Si todos los que se manifiestan, por cualquier cosa, emplearan la mitad de esfuerzo en pensar en una solución y luego aplicarla, seguramente lograrían mucho más que no simplemente con la manifestación.

Pero así somos, preferimos el camino simple y el popularmente aceptado. ¿Y qué podemos esperar de una sociedad que tolera este tipo de actitud? pues poca cosa, la verdad. Si lo máximo que puede hacer la gente, es organizarse vía Facebook para salir a chillar a la calle, poco más podemos obtener para mejorar las cosas.

En fin, me parto de risa cuando veo a la gente manifestarse en contra de la guerra o de la matanza indiscriminada de animales o personas, supuestamente tan afectados por el tema, que en vez de ir al origen del problema e intentar solucionarlo, se dedican a quejarse a los que no les importa en absoluto. Bravo humanos, bravo.


lunes, 19 de marzo de 2012

Terror y Terrorismo

Supongamos que explota un coche en una ciudad dejada de la mano de Dios, y causa 10 muertos. Los familiares, amigos y conocidos de las víctimas se verían seriamente afectados y seguramente tendrían secuelas durante años.

Ahora imaginemos que explota un coche en una ciudad muy conocida y causa 10 muertos. Los familiares, amigos, conocidos, contactos de correo, desconocidos y todo el puñetero país, quedaría afectado por el suceso. Se hablaría de ello en las noticias durante semanas, se harían reportajes al cabo de los meses y tendría reprecusiones sociales y políticas durante los siguientes tirmestres.

En el primer caso, aunque el coche fuera bomba fuera un atentado, no llegó a ser terrorirsta, porque no hubo terror. Vale, los más cercanos padecieron terror, pero fueron una minoría de personas. En el segundo caso, en cambio, todo un país, completamente ajeno a las personas afectadas, padece terror, se preocupa por lo sucedido y se contagia de terror.

El terrorismo, como su nombre indica, implica terror, se nutre del terror causado. Si la gente ignorara el terror, dejara de hablar de ello y no le prestara atención, el terror no existiría y los terroristas no serían más que meros asesinos.

¿Realmente no mueren miles y miles de personas cada día por causas totalmente distintas y mucho más importantes, como lo accidentes de tráfico? ¿por qué hay que hacer un bombo de un atentado que se lleva 10 vidas cuando cada día miles mueren a manos de los conductores temerarios?

La medicina para el terrorismo no es la guerra, ni las manifestaciones, ni los cambios políticos o las detenciones, la cura se basa en ignorar el terror y dejarlo caer en el olvido.

Mientras hablemos de cada atentado, de cada muerto, los terroristas ganan. Si nadie les teme, dejan de ser terroristas para convertirse en lo que son: asesinos.

lunes, 12 de marzo de 2012

A oscuras


Si le preguntamos a cualquiera, siempre obtendremos la misma respuesta: de los cinco sentidos, la vista es el más importante.

Si te quedas sin olfato o gusto... bueno, puedes hacer practicamente lo mismo que haces cada día, con alguna limitación.

Quedarse sin tacto, aunque no lo parezca, supondría una dificultad enorme a la hora de hacer cualquier cosa, dado que el tacto mide las distancias, la presión, la temperatura... incluso el dolor. Sin tacto no sabríamos si llevamos ropa puesta o si estamos sujetando algo.

Con el oído pasa un poco lo mismo, dado que tendríamos bastantes limitaciones, como la comunicación. Pero nada que no se pueda superar.

Ahora... hablamos de perder la vista, y parece que el mundo se termina. En realidad es el sentido más evidente, pero no el más importante (todos, en su medida, lo son). Y justo aquí quería llegar, dado que hoy me gustaría exponer un tema: las cosas que hacemos a oscuras.





Las mentes más pervertidas ya estarán pensando en sexo, pero eso no es ni si quiera la punta del iceberg. Para comenzar dormimos a oscuras (en principio), pero dado que el acto de dormir implica una pérdida notable de la conciencia, no me vale para el tema de hoy.

Algo que he hecho siempre a oscuras, es caminar por la casa de noche. ¿Encender una luz? no, me conozco las distancias, la posición de los muebles y el número de escalones, así que tengo la ¿sana? costumbre de moverme sin encender una sola luz. ¿Que me entra sed en mitad de la noche? a caminar por los pasillos y hasta la cocina sin ver nada. Cada día lo hago, y cada día llego sin problemas.

Otra cosa que comencé a hacer hace relativamente poco... ducharme a oscuras. Parece una chorrada, pero es una experiencia... interesante. Resulta que, en uno de mis ya habituales días de histeria controlada, decidí aislarme por completo de todo. Me encerré en la ducha y apagué las luces del lavabo. Allí dentro sólo se oía el ruido del agua y... nada más. Es la sensación perfecta de aislamiento sensorial, dado que el tacto constante del agua adormece tus músculos, y el ruido y la falta de luz hacen el resto. Ignoro cuanto tiempo me paso allí dentro, pero cuando salgo y enciendo la luz, me siento un poco como cuando salí del refugio 101 en Fallout 3.



Ahora también está de moda comer a oscuras, cosa que, como es evidente, no es tan fácil como parece. Hay un restaurante en Barcelona, "Dans le noire", que se especializa en eso. Con todo un equipo de invidentes preparados, y una sala completamente oscura, puedes disfrutar de una experiencia gastronómica sin igual. Al final todos comiendo con las manos, y guiándonos por los olores y los gustos sin dejar que la vista tergiverse la experiencia.




En fin, la vista es algo importante, claro está, pero no hay que sobrevalorarla, dado que estamos tan acostumbrados a verlo todo, que a veces, sólo a veces, olvidamos que los demás sentidos también pueden ofrecernos experiencias únicas.

¿Quién pudiera ver el mundo como lo "ve" un ciego?

viernes, 9 de marzo de 2012

Sobre el humor negro.

Aprecio mucho el humor y, en concreto, el humor negro. Para todos aquellos que lo ignoren, el humor negro no trata sobre chistes racistas, que también podría ser, sino que se centra en resaltar la parte graciosa, cómica o ridícula de los temas más duros y crudos que nos podemos encontrar por la vida.

Temas como: muerte, dolor, sufrimiento, ignorancia, corrupción... son cosas que, en un debate abierto e inteligente, se tratan con delicadeza y formalidad. Pero eso no quita que, incluso algo tan horrible como la muerte, pueda tener referencias graciosas y divertidas.



Si lo miramos con frialdad, aparece una persona muerta, hablan sobre la futura muerte de una segunda y finalmente un tercero muere en el acto de manera inmediata.

¿Pero quién se aguanta la risa?


Reír es salud, y aunque muchas veces nos reímos de cosas horribles que les suceden a los demás, siempre sigue siendo mejor eso que no padecer el dolor ajeno... o no.