
Supongamos que estamos en una clase junto a otras 30 personas, y el profesor de turno nos pone un problema que debemos resolver. Lo primero que deberíamos hacer sería leer el problema e intentar comprenderlo. Luego pasaríamos a intentar desarrollar la solución, basándonos en los conocimientos previos que pudiéramos tener sobre el tema, buscando ayuda en los libros, internet, en los compañeros e incluso en el mismo profesor.
Si el problema fuera realmente muy complicado, tan complicado que ni el mismo profesor supiera la respuesta (ha pasado), sería difícil encontrar una solución óptima por nosotros mismos. No obstante, entre todos se podrían realizar una serie de debates y argumentaciones para obtener una respuesta lo más plausible posible. Quizás el resultado final no sería perfecto, pero sería la mejor solución posible al problema.
Este planteamiento, esta manera de enfrentarse a un problema es, en principio, lo que hace o debería hacer todo el mundo. Si tenemos un problema, debemos enfrentarnos a el, intentar comprenderlo mejor, buscar soluciones por nosotros mismos o con la ayuda de otros medios. Sólo así sacaremos algo en claro.
Pero no todo es tan evidente, porque muchas personas, cuando tienen un problema, optan por manifestarse, por hacer huelgas y "vagas". Si volvemos al ejemplo del problema en la clase, una persona que opta por la manifestación actúa del siguiente modo:
Lee el problema, o no, comprende el problema, o no, y después de ese duro trabajo, decide que, o bien no sabe la respuesta, o no tiene ganas de buscarla. Entonces esa persona se cruza de brazos y se pasa el resto del día chillándole al profesor "que tiene que cambiar o quitar el problema", porque no puede solucionarlo. Si los otros 30 alumnos hacen lo mismo, al final, el profesor, con tal de no escucharlos, les dará la respuesta. Eso, o los suspenderá, que es lo más probable.
¿Tienes un problema terrible con el mundo y tu única solución es salir a la calle a quejarte? ¿esperas que todo el mundo reaccione y te ofrezca una solución porque estás sentado en una plaza pública sin hacer nada? ¿crees que obtendrás una respuesta por chillar, insultar y destrozar cosas en la calle junto a otros miles de ciudadanos?
¿Realmente valen para algo las manifestaciones?
Ya que lo pregunto, creo que si. Las manifestaciones valen para crispar el ambiente, para tensar las cuerdas y poner a prueba la paciencia de los demás. Cuán facil es quejarse... pero qué difícil es pensar y obtener respuestas. Si todos los que se manifiestan, por cualquier cosa, emplearan la mitad de esfuerzo en pensar en una solución y luego aplicarla, seguramente lograrían mucho más que no simplemente con la manifestación.
Pero así somos, preferimos el camino simple y el popularmente aceptado. ¿Y qué podemos esperar de una sociedad que tolera este tipo de actitud? pues poca cosa, la verdad. Si lo máximo que puede hacer la gente, es organizarse vía Facebook para salir a chillar a la calle, poco más podemos obtener para mejorar las cosas.
En fin, me parto de risa cuando veo a la gente manifestarse en contra de la guerra o de la matanza indiscriminada de animales o personas, supuestamente tan afectados por el tema, que en vez de ir al origen del problema e intentar solucionarlo, se dedican a quejarse a los que no les importa en absoluto. Bravo humanos, bravo.


